Control trans quirúrgico guía trans-tibial a 60 grados de angulación en plano coronal rodilla en extensión completa guía…

Control trans quirúrgico  guía trans-tibial a 60 grados de angulación en plano coronal rodilla en extensión completa guía hacia la línea de blumensat hacia la posición I.D.E.A.L no muy abajo ni a las 12 ‘ a las 10 o clock

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Importancia de la fijación adicional con un perno combinada con el aumento coracoclavicular usando un dispositivo de botón de sutura para la luxación aguda de la articulación acromioclavicular

Importance of additional temporary pin fixation combined coracoclavicular augmentation using a suture button device for acute acromioclavicular joint dislocation

 

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:
De:
Arch Orthop Trauma Surg. 2016 Jun;136(6):763-70. doi: 10.1007/s00402-016-2437-5. Epub 2016 Mar 10.
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© Springer International Publishing AG, Part of Springer Science+Business Media
Abstract
INTRODUCTION:
We evaluated the outcomes of coracoclavicular (CC) augmentation using a suture button device with additional temporary pin fixation for acute acromioclavicular (AC) joint dislocation.
CONCLUSIONS:
CC augmentation using a suture button device with temporary pin fixation yielded satisfactory radiological and clinical outcomes. These results support that temporary pin fixation for the AC joint may help to protect the AC reduction in the early phase of healing and rigid scar formation when performing CC fixation using a suture button device.
LEVEL OF EVIDENCE:
Level-IV, Retrospective Case Series, Treatment Study.
KEYWORDS:
Acromioclavicular joint; Acromioclavicular transfixation; Coracoclavicular ligament; Dislocation; TightRope™
Resumen
INTRODUCCIÓN:
Se evaluaron los resultados de aumento de coracoclavicular (CC) utilizando un dispositivo de botón de sutura con una fijación temporal adicional  con pernos para la luxación acromioclavicular aguda (CA)  de la articulación.
CONCLUSIONES:
aumento de CC usando un dispositivo de botón de sutura con una fijación temporal con pernos produjo resultados radiológicos y clínicos satisfactorios. Estos resultados apoyan que la fijación temporal con pernos para la articulación AC puede ayudar a proteger a la reducción de CA en la fase temprana de la curación y la formación de la cicatriz rígida cuando se realiza la fijación CC usando un dispositivo de botón de sutura.
Nivel de evidencia:
De nivel IV, retrospectivo caso de la serie, Estudio de tratamiento.
PALABRAS CLAVE:
Articulación acromioclavicular; transfijación acromioclavicular; coracoclavicular ligamento; Dislocación; TightRope ™

Lesiones parciales articulares del mango rotador

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:

https://www.youtube.com/watch?v=mVBP8xBT32A&feature=youtu.be

https://youtu.be/mVBP8xBT32A
De:

Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares
Todos los derechos reservados para:

Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares

 

Sesión impartida por el Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares, como parte de los días académicos del turno vespertino del Hospital de Ortopedia «Dr. Victorio de la Fuente Narváez» (antes Magdalena de las Salinas) del Instituto Mexicano del Seguro Social, Ciudad de México

 

 

Lesiones parciales articulares del mango rotador

Publicado el 4 feb. 2016

Sesión impartida por el Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares, como parte de los días académicos del turno vespertino del Hospital de Ortopedia «Dr. Victorio de la Fuente Narváez» (antes Magdalena de las Salinas) del Instituto Mexicano del Seguro Social, Ciudad de México

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:

https://www.youtube.com/watch?v=mVBP8xBT32A

https://youtu.be/mVBP8xBT32A
De:

Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares
Todos los derechos reservados para:

Dr. Jose Antonio Hinojosa Olivares

 

Clasificación geométrica de los desgarres del manguito rotador : un sistema que liga el patrón del desgarre con su pronostico y tratamiento

The geometric classification of rotator cuff tears: a system linking tear pattern to treatment and prognosis

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20206053

http://www.arthroscopyjournal.org/article/S0749-8063(09)00608-2/abstract
De:

Davidson J1, Burkhart SS.

Arthroscopy. 2010 Mar;26(3):417-24. doi: 10.1016/j.arthro.2009.07.009. Epub 2009 Dec 29.
Todos los derechos reservados para:

Copyright 2010 Arthroscopy Association of North America. Published by Elsevier Inc. All rights reserved.

 

Abstract

A valuable classification system allows for communication among surgeons and/or other investigators and offers information on treatment and prognosis. It provides a means for comparison of epidemiologic data and treatment outcomes. There is no current standard classification for rotator cuff tears. Authors and practicing orthopaedists use a variety of descriptions when communicating about cuff tears. Older classifications do not use 3-dimensional information derived from the present use of arthroscopy and magnetic resonance imaging. The new geometric classification offers guidance on treatment and prognosis. Type 1, crescent-shaped tears are repaired end to bone and have a good to excellent prognosis. Type 2, longitudinal (L- or U-shaped) tears are repaired side to side with margin convergence and have a good to excellent prognosis. Type 3, massive contracted tears have coronal and sagittal dimensions greater than 2 x 2 cm on preoperative magnetic resonance imaging; are repaired with interval slides or partial repair; and have a fair to good prognosis. Type 4, rotator cuff arthropathy tears have end-stage degenerative changes of the glenohumeral joint and have articulation of the humeral head with the undersurface of the acromion; are irreparable; and require arthroplasty if surgery is considered. This classification describes complete tears of the superior and posterior rotator cuff, supraspinatus, infraspinatus, and teres minor. Additional notation can be made regarding the presence of related pathology including tears of the subscapularis, biceps, or labrum; instability or arthritic change of the glenohumeral or acromioclavicular joints; or fatty degeneration of the cuff.

 

Resumen

Un sistema de clasificación valiosa permite la comunicación entre los cirujanos y/o otros investigadores y ofrece información sobre el tratamiento y el pronóstico. Se proporciona un medio para la comparación de los resultados de datos y tratamiento epidemiológicos. No existe una clasificación estándar actual para los desgarros del manguito de los rotadores. Los autores y los ortopedistas que practican utilizan una variedad de descripciones al comunicar sobre los desgarros del manguito. Clasificaciones mayores no usan la información en 3 dimensiones se deriven del uso actual de la artroscopia y la resonancia magnética. La nueva clasificación geométrica ofrece orientación sobre el tratamiento y el pronóstico. Tipo 1, con desgarres en forma de media luna se reparan fin a los huesos y tener una buena a excelente pronóstico. Tipo 2, los desgarres longitudinales (en forma de U o L) se reparan un lado a otro con la convergencia de margen y tener una buena a excelente pronóstico. Tipo 3, desgarre masivo contraido tienen dimensiones coronal y sagital mayores de 2 x 2 cm en la resonancia magnética preoperatoria; se reparan con toboganes de intervalo o reparación parcial; y tienen una feria de buen pronóstico. Tipo 4, desgarres por artropatía del manguito rotador tiene en fase terminal cambios degenerativos de la articulación glenohumeral y tienen articulación de la cabeza del húmero con la superficie inferior del acromion; son irreparables; y requieren artroplastia si se considera la cirugía. Esta clasificación describe desgarros completos del manguito rotador superior y posterior, supraespinoso, infraespinoso y redondo menor. Notación adicional se puede hacer con respecto a la presencia de patología relacionada incluyendo desgarres del subescapular, bíceps, o labrum; inestabilidad o cambio artrítico de las articulaciones glenohumeral o acromioclavicular; o degeneración grasa del manguito.

Copyright 2010 Arthroscopy Association of North America. Published by Elsevier Inc. All rights reserved.

PMID:20206053 [PubMed – indexed for MEDLINE]

Dr. Brian Perejil aborda el tema de la opresión medial residual en la rodilla en varo

 

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Dr. Brian Parsley addresses the issue of residual medial tightness in the varus knee

 

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:

http://icjr.net/report_645_medial_tightness#.Vm8VVUrhD4b
De:

Producer and Director: Michael Bugera; Post Production: Ryan Waczek
Todos los derechos reservados para:

Copyright 2015 International Congress for Joint Reconstruction

 

 

Esguince de Tobillo

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El tobillo se lesiona con frecuencia en actividades diarias laborales, deportivas y recreativas. El tobillo, una articulación de tipo bisagra, recibe cargas enormes, especialmente en la carrera o en deportes con giro sobre la extremidad.Los esguinces del tobillo resultan del desplazamiento hacia dentro o hacia fuera del pie, distendiendo o rompiendo los ligamentos de la cara interna o externa del tobillo. El dolor de un esguince de tobillo es intenso y con frecuencia impide que el individuo pueda trabajar o practicar su deporte durante un periodo variable de tiempo. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, los esguinces de tobillo en la mayoría de los casos curan rápidamente y no se convierten en un problema crónico.

El esguince de tobillo es posiblemente la lesión más frecuente en los servicios de urgencias. El 85% de los esguinces afectan al ligamento lateral externo (LLE), lesionándose fundamentalmente el ligamento peroneoastragalino anterior (LPAA), y hasta el 44% de los lesionados presentan algún tipo de secuelas un año después (dolor, inestabilidad mecánica o inestabilidad funcional). Según la gravedad, los clasificamos en tipo I (lesión del 5% de las fibras, distensión, no laxitud articular), tipo II (lesión del 40%-50% de las fibras, rotura parcial, inestabilidad articular leve) y tipo III (rotura completa del ligamento). El mecanismo fisiopatológico es la inversión forzada del tobillo, un mecanismo combinado de flexión y supinación del pie.
Es una lesión que se produce con mayor frecuencia entre los 21-30 años de edad, posiblemente relacionado con un mayor incremento de la actividad deportiva en estas edades. Cuando el esguince aparece en sujetos más jóvenes o más mayores suele evolucionar peor, la lesión suele ser más grave. Hasta el 44% de los sujetos que han sufrido un esguince presentan algún tipo de secuelas un año después: dolor, inestabilidad mecánica o inestabilidad funcional.

Se produce un esguince diario por inversión del pie por cada 10.000 personas, lo que nos ofrece una idea de la frecuencia y la magnitud del problema.

Clasificación y tipos:

En función del daño ligamentoso producido podemos clasificar los esguinces de tobillo en tres tipos según Álvarez Cambras), de menor a mayor gravedad:

1) Grado I. Se produce un «estiramiento», una distensión del ligamento afecto, habitualmente el PAA, no existe laxitud articular asociada: el paciente puede caminar, existe dolor leve y en general los síntomas son escasos. Se produce la rotura de menos del 5% de las fibras.

Son el resultado de la distensión de los ligamentos que unen los huesos del tobillo. La hinchazón es mínima y el paciente puede comenzar la actividad deportiva en dos o tres semanas.

2) Grado II. Se produce la rotura parcial del ligamento, aparece dolor moderado acompañado de una inestabilidad articular leve. Existe hinchazón y dificultad para la deambulación «de puntillas». El sujeto camina en posición antiálgica, y los signos y síntomas son más evidentes. Se ha producido la rotura del 40%-50% de las fibras. La exploración puede revelar un cajón anterior y/o una inversión forzada positivos.

Los ligamentos se rompen parcialmente, con hinchazón inmediata. Generalmente precisan de un periodo de reposo de tres a seis semanas antes de volver a la actividad normal

3) Grado III. Existe una laxitud articular manifiesta, rotura completa del ligamento, dolor intenso, deformidad e hinchazón francas. El sujeto no puede caminar ni apoyar el pie en el suelo. Las maniobras exploratorias (vide infra) son positivas.

Son los más graves y suponen la rotura completa de uno o más ligamentos pero rara vez precisan cirugía. Se precisan ocho semanas o más para que los ligamentos cicatricen.

CUADRO CLÍNICO:

Habitualmente, luego de la torcedura del tobillo aparece un dolor muy intenso, en muchos casos acompañado de una hinchazón localizada y de variable magnitud. Una vez pasado el momento intenso del dolor el apoyo del pie resulta muy dificultoso.

La intensidad del cuadro va a depender del grado de distensión del ligamento, o si se produjo su rotura parcial o total.

Se examinan la estructura y función del pie para detectar factores predisponentes. La simple palpación de la cara lateral del tobillo determina la localización de la lesión ligamentosa y el paciente manifiesta :dolor moderado a dolor grave repentino, hinchazón, decoloración, dificultad para mover el tobillo, dolor en el tobillo aunque no se lo esté cargando con peso.

Diagnostico

El diagnóstico debe basarse en una correcta anamnesis y en una exploración lo más precoz posible del tobillo lesionado, ya que en pocas horas aparece un importante edema y una contractura antiálgica que nos va a hacer muy dificultosa, en ocasiones imposible, una exploración reglada y fiable.

En la inspección prestaremos especial atención a la existencia de edema, equimosis y deformidad o aumento del perímetro del tobillo afecto (un aumento mayor de 4 cm de perímetro con respecto al tobillo sano indica rotura ligamentosa en el 70% de las ocasiones según algunos autores). La intensidad de la equimosis y un edema importante se suelen relacionar con la gravedad del esguince.

La palpación debe comprender todos aquellos relieves óseos y tendinosos palpables en un tobillo sano, susceptibles de sufrir lesiones o fracturas. Palparemos cuidadosamente ambos maléolos tibial y peroneo en sus 6 últimos centímetros, la cola del quinto metatarsiano, así como la porción distal de su diáfisis, el escafoides, los tendones peroneos en su retináculo, detrás del maléolo externo, el tendón Aquíleo y el tendón del tibial anterior, y, por supuesto, los tres haces ligamentosos que conforman el LLE del tobillo, buscando zonas dolorosas, con sensibilidad aumentada, crujidos o crepitación, así como el tercio proximal del peroné si el mecanismo de producción fue por rotación externa (es necesario en este caso descartar una posible fractura de Maissoneauve).

De manera inexcusable debemos realizar una serie de maniobras «dinámicas» para evaluar la estabilidad del tobillo, así :

1) Prueba del cajón anterior. Con el pie en posición neutra, la rodilla en flexión de 90°, se tracciona con una mano desde la parte posterior del calcáneo, en sentido posteroanterior, mientras con la otra mano se mantiene fija la tibia en su tercio distal. Buscamos laxitud comparando con la misma maniobra exploratoria realizada en el tobillo sano. La percepción de que el recorrido realizado por el tobillo enfermo es mayor, sugiere la existencia de laxitud articular, lesión capsular y del LPAA

2) Prueba de la inversión forzada. Con el pie en flexión de 10°-20° y la rodilla en flexión de 90° realizaremos muy lentamente la inversión del tobillo, sujetando el medio pie por la región plantar y fijando el tercio distal de la tibia; observaremos la existencia o no de «tope» al movimiento y la posible aparición de un surco bajo el talo, como si la piel quedase succionada por la región infraperonea («prueba de la succión»); la existencia de estos signos sugieren una lesión en el LPAA y en el LPC.

3) Clunk test o prueba de la rotación externa forzada. Esta maniobra explora la sindesmosis. Con la rodilla flexionada 90° y la tibia fija en su tercio distal, el mediopié se mueve en sentido medial y lateral, evitando cualquier movimiento de inversión o de eversión. La aparición de dolor en la sindesmosis sugiere lesión de la misma (recordemos que hasta un 11% de los esguinces afectan a la sindésmosis, con el consiguiente riesgo de apertura de la mortaja).

4) Squeeze test o prueba de la presión. Se realiza presionando en el tercio medio de la pierna la tibia y el peroné, lo cual provoca dolor distal, a nivel de la sindésmosis, sugiriendo también una posible lesión de la misma.

Reglas de tobillo de Ottawa para solicitar radiografías:

1) El enfermo no puede mantener la bipedestación por dolor, tras producirse la lesión o en el momento de la exploración en la sala de urgencias.

2) Si existe dolor a la palpación en la mitad posterior de los últimos 6 cm de cualesquiera de ambos maléolos tibial y/o peroneo.

3) Si existe dolor a la palpación sobre el hueso escafoides o sobre la base del quinto metatarsiano solicitaremos una radiografía del pie.

Estas reglas no son igual de sensibles ni de específicas si han pasado más de diez días tras la lesión, es decir, debe tratarse de traumatismos agudos. Tampoco son válidas si se trata de pacientes gestantes, si existen lesiones cutáneas o bien si el enfermo es menor de 18 años (aún no se ha producido el cierre de las epífisis, y las epifisiolisis son más frecuentes), o existen lesiones cutáneas o deformidad evidente del pie.

Tratamiento de los Esguinces
El objetivo primario del tratamiento es evitar el edema que se produce tras la lesión. La aplicación de hielo es básica en los dos o tres primeros días, junto con la colocación de un vendaje compresivo. Si hay dolor al caminar, debe evitarse el apoyo usando unas muletas para evitar aumentar la lesión. Dependiendo de la severidad de la lesión una férula o un yeso pueden ser efectivos para prevenir mayores daños y acelerar la cicatrización del ligamento.

La movilización del tobillo (flexión y extensión) y trazar círculos con el pie (hacia fuera y hacia dentro), pueden ayudar a reducir la inflamación y previenen la rigidez. Dependiendo de la severidad de la lesión, su médico puede ayudarle con un programa de rehabilitación apropiado para conseguir un retorno rápido a la actividad deportiva.

El tratamiento inicial puede resumirse en cuatro palabras: Reposo, hielo, compresión y elevación.

* Reposo: Es una parte esencial del proceso de recuperación. Si es necesario (háblelo con su médico), elimine toda carga sobre el tobillo lesionado. Si necesita bastones siga los consejos de su médico o fisioterapéuta sobre la forma de usarlos: puede necesitar un apoyo parcial o una descarga completa dependiendo de la lesión y el nivel de dolor. El reposo no impide la realización simultánea de ejercicios en descarga, como la natación o la bicicleta estática.
* Hielo: Llene una bolsa de plástico con hielo triturado y colóquela sobre la zona inflamada. Para proteger la piel, ponga la bolsa de hielo sobre una capa de vendaje elástico empapada en agua fría. Mantener el hielo durante periodos de aproximadamente treinta minutos.
* Compresión: Comprimir la zona lesionada con un vendaje elástico. Éste protege el ligamento lesionado y reduce la inflamación. La tensión del vendaje debe ser firme y uniforme, pero nunca debe estar demasiado apretado.
* Elevación: Mientras se aplica hielo, eleve la zona lesionada por encima del nivel del corazón. Continúe con este procedimiento en las horas siguientes, con el vendaje de compresión colocado.

Rehabilitacion

Los dos objetivos de la rehabilitación son:

* Disminuir la inflamación
* Fortalecer los músculos que rodean el tobillo.

La inflamación puede reducirse manteniendo el tobillo lo más elevado posible y con la utilización adecuada de la compresión. Realizar ejercicios para fortalecer el tobillo.

Reanudacion del Deporte

Para volver a practicar deportes, generalmente se recomienda que la inflamación o el dolor no existan o sean mínimos y que puedan realizarse saltos hacia delante o hacia los lados sobre el tobillo lesionado sin sentir dolor ni inestabilidad. En los esguinces más graves es una buena idea proteger el tobillo con una tobillera o una ortesis para disminuir la probabilidad de nuevos episodios de esguince. Su médico y entrenador deben guiarle en su retorno a la práctica deportiva.

TRATAMIENTO DE LESIONES CONDRALES EN RODILLA NUEVAS TENDENCIAS

La lesión condral se ha convertido en uno de los más difíciles problemas a resolver en la ortopedia. Esta patología es muy común: Curl et al. encontro una incidencia de 63% de las lesiones condrales (2,7 lesiones por rodilla en 31.156 artroscopias ) con un 20% de las lesiones con un grado IV de Outerbridge.

Durante las últimas décadas se han desarrollado muchas técnicas: con estas técnicas la lesión es sólo reparada con la formación de fibro cartílago tejido con características bioquímicas y bioelasticas muy diferente a las del cartílago hialino.

Dentro de las diferentes tecnicas para el manejo de las lesiones condrales se encuentra la Tecnica de Microfractura. Esta técnica, propuesta por Steadman et al., Consiste en realizar numerosas perforaciones en el hueso subchondral a 3-4 mm de separación. Las Indicaciones de esta técnica son las lesiones de 0,5 a 2 cm2 con bordes bien definidos en pacientes con baja demanda funcional

El dia de hoy asistiendo al curso de Artroscopia y Artroplastia del Rodilla de mi hospital UMAE MS un artroscopista español nos hablo de microesferas en 3D de implantes de condrocitos se oye la idea como de otro planeta sin embargo se esta realizando, de forma aun no alcanzable en nuestro pais por los costos y la tecnologia que se necesita ademas de no brindar ninguna garantia a nuestros pacientes.

Sin embargo no hay que descartar las celulas mesenquimales o celulas madres como una buena opcion de tratamiento en regeneracion celular el problema es encontrar la forma correcta y la via de aplicacion sea la mas adecuada para que las celulas lleven acabo una real diferenciacion en condrocitos no en fibroblastos que es lo que pasa actualmente con todos las tecnicas de reparacion de lesiones condrales no se oye tan descabellado realizar mejor un transplante completo de toda la lesion condral afectada por ejemplo un condilo femoral medial realizar el transplante completo de este tomando el injerto de un cadaver como una mosaicoplatia en macroscopico , no lo cren digo ya se inventaron cirugias para quitar las arrugas no estamos tan lejos de evitar que las rodillas no envejescan.

OSTEOARTRITIS DE LA RODILLA Y FUERZA MUSCULAR

OSTEOARTRITIS DE LA RODILLA Y FUERZA MUSCULAR

Osteoartritis de la rodilla son la principal causa de discapacidad — y malestar: en adultos mayores, aún mientras que mucha gente puede mostrar signos de la condición, no todos experimentan dolor como resultado. De acuerdo con un estudio publicado en el número 15 de septiembre de la revista artritis y reumatología, parece que, mientras la fuerza de la pierna no se pierdan existen diferencia en los signos físicos de la osteoartritis, entre las mujeres con mayor del cuádriceps, el dolor se redujo.
El estudio incluyó 3.026 hombres y mujeres (o 6.052 rodillas, como señalan los autores) entre las edades de 50-79. En el transcurso de un período de estudio de dos años, los investigadores analizaron la fuerza de pierna y presencia de síntomas de la osteoartritis. En cada punto de comprobación, preguntaron acerca de molestia o rigidez en las rodillas. Al final del período de estudio encontraron que, mientras la fuerza de la pierna, no se pierda la prevalencia de los síntomas de la osteoartritis identificado por rayos X, no se presentan en comparación con mujeres con hipotrofia o debilidad de cuádriceps, las mujeres con cuádriceps más fuertes tenía niveles más bajos de dolor.
¿Qué significa esto para usted? Se trata de un estudio observacional y análisis adicional es necesaria antes de que los investigadores puedan demostrar definitivamente que aumentar la fuerza de pierna reduce el riesgo de dolor de la osteoartritis, pero en este tiempo no está por demás fortalecer un poco más la pierna .

Artrosis de la Rodilla (METVC)

Fuente
Este artículo es originalmente publicado en:

https://youtu.be/z7Ed1tgbQ2g

 

MUJERES EN TVC – EL DOCTOR
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